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¿Perdona Dios nuestros errores graves?


APARTADO

Dios perdona los errores, no importa cuán grandes hayan sido, y nos ofrece una nueva oportunidad

Fernando Alexis Jiménez

Raquel miró a su esposo con una mezcla de furia y de tristeza tras escucharlo decir cualquier cantidad de improperios, fruto de la furia porque el café se derramó sobre el periódico de la mañana. “Sinceramente no imaginé que reaccionaras así”, le dijo al tiempo que recriminó que un sicólogo, muy reconocido en el ámbito científico, se expresara con tal procacidad. “Eres irascible y vulgar”, le recriminó. Sigue leyendo

Alguien quiere manejar los hilos de su vida…


 
Fernando Alexis Jiménez
La historia de los títeres y las marionetas se remonta a los orígenes de la humanidad. Hay registro de que estos muñecos eran utilizados en espectáculos para distracción de chicos y grandes desde hace tres mil años.

En Grecia, donde florecieron las artes escénicas, la datación es mucho mayor. Se estima que desde el siglo V antes de Cristo utilizaban estos elementos artísticos. Los hechiceros de África los manipulaban con fines religiosos.

Sea libre de toda atadura espiritual

En el más reciente devenir, las sombras chinescas que utilizan las manos para proyectar sombras sobre un telón tienen registro desde el siglo XVII, específicamente en Turquía donde tenían diferentes aplicaciones.

A partir de esa época cobraron particular auge en representaciones teatrales en escenarios europeos y también en Japón. En 1700 los londinenses dieron igual importancia a los títeres que las escenificaciones que protagonizaban seres humanos. Sramaturgos como Henry Fielding y Samuel Foote escribieron obras destinadas a su representación en teatrinos. En Austria e Italia, Joseph Haydn y Alessandro Scarlatti escribieron óperas especiales para marionetas. Sigue leyendo

Crecimiento en la vida del cristiano


arrepentimiento

Dios no quiere que nos estanquemos sino que experimentemos crecimiento en todas las áreas

El crecimiento del cristiano es como el crecimiento biótico, que depende de un ambiente compartido, en un tiempo determinado, para el crecimiento.  Toda semilla, dentro de sí, lo que tiene es crecimiento, y la biblia nos enseña que el crecimiento le corresponde a Dios.  Nosotros trabajamos con el ambiente que compartimos en común que afecta a ese crecimiento.   Sigue leyendo

Si anida envidia, atrae maldiciones


Si anida envidia, atrae maldiciones

Fernando Alexis Jiménez

Si deja que la envidia anide en su corazón, acarreará maldiciones sin necesidad…

Teresa comprobó que la envidia que sentía hacia su mejor amiga, no sólo estaba llenándola de malestares físicos sino que, entre más tomaba fuerza ese sentimiento, peor le iba. “Había escuchado que los envidiosos enferman y arrastran maldiciones, y llegué a pensar que se trataba de afirmaciones de cristianos fanáticos, pero lo comprobé en mi existencia”, me dijo esta ejecutiva de cobranzas en una entidad bancaria, cuando iniciamos un proceso de consejería.

Ella no quería aceptar el enorme perjuicio que provocaba a su existencia sentir rabia cada vez que veía a su compañera de oficina. “Ella es más bonita, activa como funcionaria, tiene reconocimiento de los jefes y todos quieren ser sus amigos”, repetía Teresa una y otra vez, llenándose de amargura. “Los días se me volvían aburridores y no deseaba otra cosa que irme de la empresa. Miraba con ansiedad el reloj y me alegraba cuando comprobaba que era hora de terminar la jornada”, asegura.

No fue un proceso fácil, porque debió admitir que ese sentimiento negativo, que le robaba la paz, no era otra cosa que envidia. “El sicólogo me ayudó mucho en el proceso, pero reconozco que fue Dios quien me permitió salir adelante. Hoy ya no siento lo mismo. Veo a mi amiga como lo que es: un ser muy valioso”, asegura. Sigue leyendo

Saque al diablo de su casa


Saque al diablo de su casa

Fernando Alexis Jiménez

C

reía que sólo a través de riegos, la lectura de las cartas y alumbrar con velas ciertas imágenes, iba a salir de la crisis. Por ese motivo, aprovechando que nadie estaba en casa, decidió ir donde una adivina, que no solo le recomendó algunas aguas de colores, sino que además le sugirió bañarse los viernes en la noche con un menjurje raro. La escasez económica no disminuyó su impacto sobre la familia, sino que se hizo más fuerte.

Recuerde que al participar en el ocultismo, terminamos afectando a nuestra familia, la economía, la salud… todo… Y no es justo que por nuestra actitud insensata, otras personas tengan que pagar las consecuencias…

Las cosas cada vez iban de mal el peor. Lucrecia estaba desesperada. No había en ocasiones ni para preparar alimentos.

Una vecina que era cristiana le recomendó rendir su vida a Cristo e ir al servicio. “No me gustan los fanáticos—le respondió de mala gana–. Déjeme como estoy, que estoy bien”.

Incluso le quitó el habla, hasta el día en que tras una discusión muy fuerte con su esposo, y cuando no había ni siquiera para preparar un caldo, la llamó y le pidió ayuda.

Al revisar las Escrituras descubrió que participar en el ocultismo era la causa de su ruina y que no saldría de ese espiral sin fondo hasta tanto se arrepintiera y volviera su mirada a Cristo.

Sólo rendirse a Dios, le arrojó una luz para emprender una nueva vida pero también, para recobrar la provisión económica, estabilidad laboral para su marido y una buena relación matrimonial.

El caso de Lucrecia no es único. Millares de personas han caído en la trampa de Satanás y abren puertas al ocultismo, desconociendo que su sometimiento a la maldad les afecta a ellos y a sus familias.

Un demonio que domina el mundo

¿No se ha preguntado qué denominador común existe entre la violencia, la drogadicción, la prostitución, el creciente auge del adulterio o quizá el número preocupante de matrimonios que terminan en divorcio? Probablemente no encuentra nexo, pero no solo es real sino que tiene un factor prevalente: el dominio del pecado en el hombre que le concede “derecho legal” a Satanás para ejercer dominio territorial y familiar. Sigue leyendo

Dios también ama a los ocultistas y satanistas


Dios también ama a los ocultistas y satanistas

Fernando Alexis Jiménez

N

o tenía más de cuarenta años pero su rostro revelaba la desolación y el enorme vacío de quien llegó al final del laberinto y no tiene en qué o en quién confiar, alguien de cuyos labios pueda escuchar una voz de aliento. Comenzó a practicar el ocultismo por dos razones: la primera, procurando que su esposo infiel regresara a casa transformado, y la segunda, para salir de la crisis económica. “Nada resultó. Mi marido se fue con la amante y la crisis económica en casa es cada vez más profunda”, dijo.

Antes que cuestionarles y señalarles, debemos orar por quienes se encuentran inmersos en el ocultismo porque Cristo también murió por ellos en la cruz y les trae libertad….

Durante las noches no podía conciliar el sueño. Y si la somnolencia la vencía, despertada sobresaltada con la sensación de que seres horribles y gigantes querían ahogarla.

Pensó que quizá la asaltaba una crisis de nervios, pero la medicación no sirvió de nada. Luego que un hecho traumático la perseguía, pero el sicólogo no tuvo una respuesta para sus múltiples interrogantes.

Lucía reconoció, tiempo después, que su crisis tenía origen en las actividades ocultistas. Y llegó a esa conclusión desde el momento en que las ideas suicidas comenzaron a gobernar sus pensamientos. No creía posible salir del laberinto. LEER MÁS AQUÍ…

¿Cómo se abren puertas a maldición y enfermedades?


¿Cómo se abren puertas a maldición y enfermedades?

Fernando Alexis Jiménez

T

eresa comprobó que la envidia que sentía hacia su mejor amiga, no sólo estaba llenándola de malestares físicos sino que, entre más tomaba fuerza ese sentimiento, peor le iba. “Había escuchado que los envidiosos enferman y arrastran maldiciones, y llegué a pensar que se trataba de afirmaciones de cristianos fanáticos, pero lo comprobé en mi existencia”, me dijo esta ejecutiva de cobranzas en una entidad bancaria, cuando iniciamos un proceso de consejería.

La envidia nos destruye y nos roba las bendiciones, al tiempo que nos lleva a experimentar maldiciones…

Ella no quería aceptar el enorme perjuicio que provocaba a su existencia sentir rabia cada vez que veía a su compañera de oficina. “Ella es más bonita, activa como funcionaria, tiene reconocimiento de los jefes y todos quieren ser sus amigos”, repetía Teresa una y otra vez, llenándose de amargura. “Los días se me volvían aburridores y no deseaba otra cosa que irme de la empresa. Miraba con ansiedad el reloj y me alegraba cuando comprobaba que era hora de terminar la jornada”, asegura.

No fue un proceso fácil, porque debió admitir que ese sentimiento negativo, que le robaba la paz, no era otra cosa que envidia. “El sicólogo me ayudó mucho en el proceso, pero reconozco que fue Dios quien me permitió salir adelante. Hoy ya no siento lo mismo. Veo a mi amiga como lo que es: un ser muy valioso”, asegura. Sigue leyendo

Poder y autoridad de Cristo contra el mundo de las tinieblas


Poder y autoridad de Cristo contra el mundo de las tinieblas

Fernando Alexis Jiménez

H

ace pocos días escuché el testimonio de una reconocida cristiana, por mucho tiempo inmersa en la brujería, acerca de qué le llevó a renunciar a esas prácticas y volver su mirada al Señor Jesús. “Descubrí que si Satanás le tenía ese respeto a Jesús, era porque el poder de Él era mayor”, relata.

Desde muy niña fue involucrada en la brujería, prácticas en las que alcanzó uno de los grados más altos. Cierta noche, en medio de una ceremonia, le pidió a Satanás que atacara a cierta familia. “Me lo han pedido y deseo atender el requerimiento de mis clientes”, explicó.

¿Se ha preguntado cómo ejerce su poder y autoridad contra el mundo de las tinieblas?

Cuenta que, aun cuando el diablo le había otorgado todo lo que pidiera, con el ánimo de asegurar su continuidad en la brujería, esa vez se negó. “Son cristianos y con ellos no me meto; no tengo poder contra ellos”, argumentó Satanás.

Esas pocas palabras que hicieron conocer que había un poder superior. Y lo procuro en aquél a quien las huestes del mal le tenían temor. Ese fue su paso para descubrir a Jesucristo y la entrada para recibirle como Señor y Salvador.

¿Por qué no pudo atacar Satanás y su reino a una familia en particular? Porque eran un hogar de oración y se movían en el poder y la autoridad de Dios en sus vidas.

Es necesario ejercer el poder y la autoridad espiritual

Los cristianos no podemos desconocer que las batallas contra el mundo de las tinieblas a veces quieren llevarnos al desánimo o quizá a un estado de agotamiento que trae como consecuencia, dejar espacios –sin proponérnoslo, claro está—que le permiten a Satanás y a sus huestes, sacar ventaja.

El domingo último hable con una guerrera de oración, consagrada a Dios, quien  manifestó su decisión de no seguir congregándose. “Estoy cansada. Incluso, pienso ir a otra iglesia. Siento que no encuentro libertad para ministrar. No sé qué hacer”, me dijo. Un diálogo abierto, sincero, personal. Sigue leyendo

Rompa las maldiciones en su vida y de su familia


Rompa las maldiciones en su vida y de su familia

Fernando Alexis Jiménez

S

i algo no podía creer Raquel, era que su situación de salud y la crisis económica que se agudizaba cada día más, obedeciera a prácticas muy lejanas de ocultismo. “No creo que haya relación entre una cosa y otra”, aseguró con un gesto de escepticismo que guardó por mucho tiempo.

Muchas maldiciones pesan sobre nuestras vidas y es necesario deshacernos de ellas…

Ese día, fue el fin del diálogo, que se reanudó dos semanas después cuando regresó a la iglesia. Estaba desesperada. La situación iba de mal en peor. “Creo que ahora sí no encuentro salida para la situación”, se quejó.

Al comienzo no reconocía haber cometido ningún error. “Soy buena persona—dijo–. No le hago mal a nadie, si alguien necesita le ayudo… No sé qué pude hacer hecho mal”.

Revisando su vida reconoció que, en cierta ocasión y cuando sospechaba que su esposo le era infiel, consultó una adivina. Incluso, le hizo un “trabajo” procurando que nadie lo robara de su lado. Incluso pidió que su cónyuge “no le diera un peso a su amante” y aseguró que esto fuera así mediante un conjuro.

Aunque la situación se resolvió, en apariencia, y el marido regresó a casa, la crisis económica tocó a las puertas y enfermedades inexplicables.

Renunciar a todas sus prácticas ocultistas y confesar a Jesucristo en su vida como Señor y Salvador, fue el camino para romper las maldiciones que pesaban sobre su existencia y las de su familia. Sigue leyendo

¿Es posible romper el poder de un maleficio?


¿Es posible romper el poder de un maleficio?

Si alguien nos hace algún maleficio, ¿Es posible romper su poder?¿Qué hay de malo en arrojarlo al río?¿Acaso el agua no rompe el poder de la maldición?

Fernando Alexis Jiménez

N

o sabía cómo deshacerse del muñeco de tela, algo de cabello humano, una cinta morada y dos medallas que encontró enterrado en su el jardín, un domingo, mientras podaba el césped. Su vecina le recomendó que lo arrojara a la basura. “Al fin y al cabo la maldición que encierra ese fetiche, se irá a quién sabe dónde”.

Un compañero de trabajo le dijo que lo arrojara lo más lejos que pudiera. “Te vas en el auto, fuera de la ciudad, y lo arrojas”, le explicó. Por su parte, una persona a la que consideró seria y a quien consultó el asunto, le dijo que lo mejor sería tirarlo al río. “La corriente de agua se llevará todo lo malo”, precisó.

Por más de dos meses Rubiel no sabía cómo manejar el asunto, e incluso, hay quienes aseguran que tenía aquella “cosa” en una cajita de madera, que refundió en el cuarto de los elementos viejos y en desuso, en el sótano de la enorme casa. Sigue leyendo

Que sus palabras edifiquen, y no destruyan


Que sus palabras edifiquen, y no destruyan

Jamás olvide que nuestras palabras edifican o destruyen. Es esencial que midamos lo que decimos. Una palabra inoportuna, puede desencadenar problemas, y de paso, expresa qué tipo de fe anida en nuestro corazón…

Fernando Alexis Jiménez

Se despertó aquella mañana con la inquietud e incertidumbre por lo que ocurriría en el curso del día. Tenía una entrevista de trabajo. Por fin estaba a las puertas de sobreponerse a la crisis que atraviesa todo desempleado. Miró el reloj por segunda vez y se decidió a enfrentar la mañana.

                Su madre fue la primera persona a quien le hizo el comentario cuando le servía el desayuno:–Es probable que no quede entre los opcionados—se tomó un poco más de café y continuó–: Es probable que elijan a otros. Hay gente más preparada que yo–.

                –Anoche, cuando oramos en el templo, no teníamos esa misma actitud—interrumpió su madre.

Evalúe si sus palabras edifican o destruyen…

                –Si, pero eso fue anoche. Después de tanto pensarlo, creo que pierdo tiempo en ir. Pero iré–, murmuró.

                Su hermanita menor iba de salida para el colegio:–Deseo que te vaya bien en la entrevista—le dijo.

No creo, es muy complicado porque muchos llevaron sus hojas de vida. Pero agradezco tus buenas intenciones—respondió mientras continuaba con afán su desayuno.

En la entrada del edificio un guarda de seguridad. “¿Mucha gente ha venido por lo del empleo?”—preguntó. “Mucha” la seca respuesta del hombre.

                –Lo sabía. Difícilmente me darán el empleo—comentó mientras iba en busca del ascensor. Sigue leyendo

Bendiciones o maldiciones, usted decide…


Bendiciones o maldiciones, usted decide…

Fernando Alexis Jiménez

El diagnostico era contundente. Su Padre, Paul West, padecía embolia pulmonar. No era algo nuevo. Sus ascendientes lo han padecido. Grave. Los médicos especialistas de un instituto en California, recomendaron estudiar a fondo su caso. Recomendaron ¿El costo? Ciento sesenta mil dólares. Una cifra astronómica para una modesta familia estadounidense.

¿La razón? Hacer una secuenciación genética obliga el estudio de 6.000 millones de caracteres que representan el código genético de una persona. La información es tan compleja, que la mayoría de las compañías envían a sus clientes procesos sin interpretar los resultados.

Dios nos da la posibilidad de elegir entre las bendiciones y las maldiciones...

Y Anne West, una jovencita de 18 años, decidió emprender la búsqueda de pistas que pudieran ayudar a su padre, a partir de un método empírico pero eficaz: cuentas proceso por proceso. Y para desarrollar la tarea,  descargó en su computadora personal una hoja de cálculo. Mientras sus amigos iban a ver una película o ver vitrinas en un centro comercial, ella se dedicaba a comparar laboriosamente las secuencias de letras que representan los nucleólitos que componen el ADN.

Para que podamos hacer un cálculo de la dimensión de la tarea, acojo lo que plantea el Director de Investigaciones Genéticas de la firma Knome, Nathan Pearson, quien concibe el genoma humano como un enorme libro.  Asegura que “Si alguien leyera en voz alta el genoma de una persona a una velocidad de seis letras por segundo, tardaría 34 años en terminar”(The Wall Street Journal Americas. 5/10/2010)

La chica trabajó intensamente. Ese proceso le permitió descubrir, no solo para ella sino para su familia, los riesgos heredados para su salud… Descubrió en todos estos meses, lo mucho que podemos heredar: no solo el color de los ojos o tonalidad del cabello, sino también la proclividad a algunas enfermedades. Hoy, a pesar de que recién llegó a la mayoría de edad, trabaja en una  compañía grande de los Estados Unidos y cursa una carrera en biología. Sigue leyendo