Dios transforma nuestra vida y la de nuestra familia


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Encuéntrele sentido a la vida


Dios transforma nuestra vida y la de nuestra familia

Dios transforma nuestra vida y la de nuestra familia

Por Fernando Alexis Jiménez

Dios nos ama. También ama a nuestra familia. En conjunto, somos muy especiales para Él. Y está dispuesto a escuchar nuestras oraciones y proveernos para las necesidades, como dicen las Escrituras: “Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.”(Salmo 107:9) Sigue leyendo

Permita que Dios tome el control de su familia


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Permita que Dios intervenga en su familia


Permita que Dios tome el control de su familia

Permita que Dios tome el control de su familia

Por Fernando Alexis Jiménez

La idea de recorrer la autopista en una vieja motocicleta, no solo asaltó a los dos abuelos sino que, tentados por la brillantez del aparato que a primera vista lucía en buenas condiciones, decidieron emprender el recorrido a toda velocidad hacia un paraje apartado, en Norteamérica. Sigue leyendo

Dios nos permite alcanzar paz a nivel familiar


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Procure la paz en su familia


Dios nos permite alcanzar paz a nivel familiar

Dios nos permite alcanzar paz a nivel familiar

Por Fernando Alexis Jiménez

Cuando asumimos la tarea de edificar una familia sólida, sin pretenderlo pero como consecuencia directa, estamos sentando las bases del tipo de hogar que construirán nuestros hijos. Estamos influenciando en nuestros hijos y trazándoles la ruta de cómo deberán pensar y actuar en casa. Ahora, comprometernos en esa labor no es fácil porque probablemente encontraremos luchas, enfrentaremos derrotas pero, a la par, disfrutaremos de las victorias que –si las sabemos asumir–, nos alentarán para seguir adelante. Sigue leyendo

Con el poder de Dios somos libres de toda amargura en la vida


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Libérese de toda amargura


Con el poder de Dios somos libres de toda amargura en la vida

Con el poder de Dios somos libres de toda amargura en la vida

Por Fernando Alexis Jiménez

Muchas de nuestras reacciones sin medir las consecuencias nos traen problemas. Aun cuando no lo queremos, muchas de nuestras actuaciones que terminan generando conflictos—en nosotros pero también en muchas personas, incluso las que más amamos: nuestra familia—pareciera que se salen de toda previsión. “No puedo controlarlo”, me escribía un joven desde Pensilvania, Estados Unidos, al referirse a sus reacciones airadas en medio de las cuales destruía todo a su paso. Sigue leyendo

El amor debe permanecer en la relación familiar


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El amor perdura dando solidez a la familia


El amor debe permanecer en la relación familiar

El amor debe permanecer en la relación familiar

Si hay algo que asegura la permanencia de la familia, la solidez en la relación de pareja y una buena comunicación en el esquema padres-hijos, es el amor, que debe primar en todo momento. “Mi esposa tiene muchos kilos demás, voy a separarme.”, se quejaba un hombre. ¡Sin duda nunca la amó, porque el amor está por encima de las circunstancias! “Mi marido es insoportable con sus achaques”, se lamentó una mujer próxima a los cincuenta años. ¡Lástima, mi hermana: Se ve que nunca amó a su esposo! Comprendo que podrá argumentar que el amor se acaba, con lo cual el asunto es más grave porque si ha dejado de querer a su cónyuge es porque no cultivó el amor, que debe regarse diariamente con palabras y hechos. Sigue leyendo

Permita que Dios reine en su relación familiar


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Dele el primer lugar a Dios y aleje problemas familiares


Permita que Dios reine en su relación familiar

Permita que Dios reine en su relación familiar

Una joven mujer compartía su desesperación por la situación de su hogar. “Mi esposo no es el mismo que conocí, es decir, el novio de mi tiempo de universidad. Es desconsiderado, bebedor y en algunos casos agresivos.”. Compartir la vida juntos se había tornado en un infierno.

            Cuando profundizamos un poco en el asunto descubrimos que al comienzo iban juntos al servicio dominical. Hasta allí todo iba bien. El asunto comenzó a complicarse  cuando decidieron quedarse un poco más descansando, en cama. Iban al mediodía a la reunión de la Iglesia. La costumbre tomó tal fuerza que ya ni siquiera iban al templo. ¡Habían llegado los problemas! Sigue leyendo

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