¡Dios pelea sus batallas contra Satanás!

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¡Dios pelea sus batallas contra Satanás!



No tiene sentido que siga luchando en sus fuerzas. El mundo de las tinieblas siempre está en batalla contra nosotros, pero si confiamos en Dios y nos movemos en Su autoridad y poder, tenemos asegurada la victoria.


Fernando Alexis Jiménez

Napoleón nació para vencer. Así lo repitieron una y otra vez sus familiares en las nostálgicas tardes parisinas cuando su llanto inundaba la mansión, como el rumor del mar embravecido golpeando con fuerza contra un acantilado.

Y como guerrero, demostró valentía, arrojo, inteligencia y una extraña condición de visionario que le llevaron a pensar en el mañana, como un jugador de ajedrez, antes que los enemigos dieran siquiera un paso hacia la batalla. Sin embargo, en 1814 fue derrotado. En Rusia. Y escapó hacia la Isla de Elba, en el Oeste de Italia.

Añoraba su amada ciudad, y gobernado por el deseo de respirar nuevamente su aire fresco, escapó del exilio y regresó a Paris. Su decisión llevó a los antiguos aliados: Rusia, Prusia, Austria y Gran Bretaña, a unir esfuerzos para derrotarlo.

Una tarde fresca, en la primavera del 1815, Napoleón volvió su mirada hacia Bruselas. Quería emprender una nueva avanzada militar. Inició su campaña con un ejército de ciento veinticuatro mil hombres, fuertemente armados.

Los enemigos lo esperaron en Mont-Saint-Jean, para impedir su entrada a la ciudad. El escenario de la confrontación fue cerca de Waterloo.

Sin embargo, el general Wellington—un peligroso enemigo por su habilidad en la guerra, dado que conocía las estrategias de Napoleón, atacó más habilidosamente. Lo engañó.

Desesperado, cercado y sin mayores posibilidades de éxito, replegó las tropas. El fracaso de su ejército en Waterloo, marcó el inicio de la caída de su imperio.

El otrora vencedor, fue vencido….

Una batalla permanente en nuestro tiempo

Confieso que por mucho tiempo quise saber más acerca de Napoleón, para descubrir qué había tras su fama y las batallas que libro. Y me sorprendió que su derrota, la más grande en su existencia y que llevó a la pérdida de poder, se produjera porque el enemigo ya conocía sus estrategias.

Igual con su vida y la mía. Satanás y sus huestes logran ventaja más que por su poder, porque actúa hábilmente e intuye nuestras áreas débiles y golpea con fuerza. El mayor error estriba en pelear en nuestra capacidad, limitada y tendiente a la renuncia ante las primeras adversidades, mientras que el mundo de las tinieblas es perseverante.

Una de sus estrategias es trabajar con ahínco generándonos problemas. Surge aquí una pregunta: ¿Puede alguien que camina con el Señor enfrentar ataques del mundo de las tinieblas? Por supuesto que sí. El apóstol Pablo advirtió sobre la importancia de mantenernos en Cristo, conforme a Su voluntad para que “Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.”(2 Crónicas 2:11, Nueva Versión Internacional)

Las batallas las libramos contra el mundo de las tinieblas, pero en oración. Todo impedimento cae por tierra...

Téngalo presente: Aunque usted lo ignore, nuestro enemigo espiritual siempre estará poniendo tropiezo al paso, procurando una caída moral y espirtiual. Esa es su naturaleza, como lo puso al descubierto el Señor Jesús al indicarnos cuál es el propósito del Adversario: “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir.”(Juan 10:10 a, Nueva Versión Internacional)

Es aquí donde entra en escena Josafat, un rey que marcó un hito en la historia de Judá. “El SEÑOR estuvo con Josafat porque siguió el ejemplo inicial de su padre, pues no buscó a los baales sino al Dios de su padre, obedeció los mandamientos de Dios, y no siguió las prácticas de los israelitas. Anduvo con orgullo en los caminos del SEÑOR, y hasta quitó de Judá los santuarios paganos y las imágenes de la diosa Aserá.”(2 Crónicas 17:3, 6. Nueva Versión Internacional)

Ese gobernante que caminó con Dios, enfrentó la adversidad de tres pueblos numerosos, poderosos y belicosos, que sin duda obraban instigados por Satanás. No olvide que él alienta todo aquello que pueda llevarnos a la infelicidad. “Después de esto, los moabitas, los amonitas y algunos de los meunitas le declararon la guerra a Josafat, y alguien fue a informarle:<<Del otro lado del Mar Muerto y de Edom viene contra ti una gran multitud…>>”(2 Crónicas 20:1, 2. Nueva Versión Internacional).

El hechote ser cristianos no representa de por sí que hayamos comprado un “blindaje contra todos los problemas”. En absoluto. Lo que sí podemos señalar es que, al recibir a Cristo como Señor y salvador, está con nosotros el Dios de poder, para quien nada es imposible.

¿Le ha ocurrido que –justo cuando más se encuentra confiado—surgen a su paso dificultades que quieren robarle la paz? Sin duda a todos nos ha ocurrido una situación o períodos así.

La forma como reaccionamos ante la adversidad—generada por el mundo de las tinieblas o quizá provocada por nuestras acciones insensatas, determina el grado de madurez que hemos alcanzado en nuestro caminar con Dios.

Tres fundamentos para vencer

Cada uno de nosotros es responsable de la dimensión que le otorgamos a los problemas. Podemos dejarnos gobernar por el temor y la incertidumbre—que dicho sea de paso son nuestros peores enemigos y los mejores aliados de Satanás–, o por el contrario volver la mirada a Dios. El miedo que experimentamos le da poder a Satanás para seguirnos atacando; nuestra dependencia de Dios se convierte en el paso inicial para derrotar el mundo de las tinieblas.

Ante la inminencia de ser atacado por un ejército enemigo, que sobrepasaba su capacidad militar, el rey Josafat se afianzó en Dios: “Atemorizado, Josafat decidió consultar al SEÑOR y proclamó ayuno en toda Judá… En el templo del SEÑOR, frente al atrio nuevo, Josafat se puso de pie ante la Asamblea de Judá y de Jerusalén, dijo: <<SEÑOR, Dios de nuestros antepasados, ¿no eres tú el Dios del cielo, y el que gobierna a todas las naciones? ¡Es tal tu fuerza y tu poder que no hay quien pueda resistirte! Dios nuestro, ¿acaso no vas a dictar sentencia contra ellos? Nosotros no podemos oponernos a esa gran multitud que viene a atacarnos. ¡No sabemos qué hacer!¡En ti hemos puesto nuestra esperanza.>>”(2 Crónicas 20:3, 5, 6, 12. Nueva Versión Internacional)

En el direccionamiento que le dio el rey Josafat al enorme problema que enfrentaba, aprendemos tres principios de victoria:

1. Creer

2. Confiar

3. Esperar

Cuando ponemos en práctica estos tres principios, no habrá ataque de Satanás que pueda derrotarnos.

Descansar en Dios

Tras haber orado a Dios, el rey Josafat y su pueblo, creyendo en el poder de Dios y confiando en Su divina intervención, obró: “Entonces el Espíritu del SEÑOR vino sobre Jahaziel… y dijo Jahaziel:<<Escuchen, habitantes de Judá y de Jerusalén, y escuche también Su Majestad. Así dice el SEÑOR: “No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía.”(2 Crónicas 20:14 a, 15. Nueva Versión Internacional)

Dado que había desigualdad de fuerzas, Dios les dijo: “Pero ustedes no tendrán que intervenir en esa batalla. Simplemente quédense quietos en sus puestos para que vean la salvación que el SEÑOR les dará.”(2 Crónicas 20:17. Nueva Versión Internacional

Llegado el momento de la confrontación “…Josafat designó a los que irían al frente del ejército para cantar al SEÑOR, y alabar el esplendor de su santidad con el cántico: <<Den gracias al SEÑOR; su gran amor perdura para siempre>>. Tan pronto como empezaron a entonar ese cántico de alabanza, el SEÑOR puso emboscada contra los amonitas, los moabita, y los del monte Seir que habían venido contra Judá, y los derrotó.”(2 Crónicas 20:21, 22. Nueva Versión Internacional).

El Dios de poder en el que hemos creído es un Dios de milagros. Para Él no hay nada imposible. Así Satanás venga en contra nuestra, ¡Está vencido!

A este hecho hay que adicionar el que usted y yo debemos ejercer la autoridad de Cristo, la que Él nos delegó. Recuerde que gracias al pecado del hombre, Satanás ha venido gobernando por siglos. Sin embargo, cuando nos volvemos a Dios, recibimos perdón y caminamos en Su sendero, recobramos esa autoridad.

Al respecto el evangelista internacional, Carlos Annacondia, dice: “Dios le ofrece a usted, como cristiano, una autoridad espiritual que debe poner en acción. Desde la creación, Dios le otorgó al hombre toda la autoridad sobre la tierra, y lo puso como corona de la creación… ese dominio se perdió cuando el hombre cayó en pecado. Satanás le arrebató la autoridad y se hizo señor de la tierra. El hombre perdió la escritura de autoridad. Satanás se la arrebató… puedo garantizarles que tenemos la autoridad que proviene de Dios, y que a través de la fe en Él podemos quitarle cualquier cosa al diablo.”(Annacondia, Carlos. Oíme bien, Satanás. Editorial Betania. Estados Unidos. 1998. Pg. 58)

¡Los problemas, por grandes que parezcan, encontrarán solución en el SEÑOR! Es hora de que no siga batallando en sus fuerzas sino en el poder de Dios. Es una decisión que debe tomar hoy, ahora mismo. Recuerde, usted fue concebido para vencer.

Reciba hoy a Cristo en el corazón

El paso más grande para avanzar hacia la victoria en los ataques que libra en contra nuestra Satanás, radica en recibir a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas. Puede hacerlo ahora mismo, con solo decirle: “Señor Jesucristo, reconozco que he pecado. Gracias por darme la victoria sobre el pecado y la tentación, mediante la fuerza de tu Espíritu Santo. Gracias por morir en la cruz por mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Hoy te recibo en mi corazón como su único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Inscríbeme en el Libro de la Vida. Amén”

Si hizo esta oración, lo felicito. Su existencia será renovada. Comienza hoy un nuevo capítulo en su existencia. Ahora tengo tres recomendaciones:

1. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al crecimiento personal y espiritual.

2. Ore cada día. Orar es hablar con Dios. Nos permite tener intimidad con Él.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no deje de escribirme ahora mismo a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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Autor: ESTUDIOS BIBLICOS DE GUERRA ESPIRITUAL

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Un pensamiento en “¡Dios pelea sus batallas contra Satanás!

  1. yo tuve un prueva espritual en el año 1999, que tuve que encerrarme de la gente por 6 meses, tenia mucho miedo de salir a la calle, creo que no se si fue en espiritu o en carne, asi como dijo Pablo, la ultima fue en el 2004 , y fue en la oscuridad, traigo eso que no he podido hablarlo, y no se para que fue esa prueva, me gustaria hablar contigo de esto. me llamo Elias, desde que tengo uso de razon me han llevado a ver cosas del espiritu, 7,14,27,37 ,41 45, y 55 estoy pasando otra ves ,

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